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ACTIVIDAD FÍSICA PARA RETRASA LA DEMENCIA


ACTIVIDAD FÍSICA PARA RETRASA LA DEMENCIA

Redacción PamiSalud   Diciembre 22 2025

Mantener la memoria activa con pequeños hábitos cotidianos, como la actividad física, el estímulo mental, la alimentación saludable y el descanso adecuado, favorece la salud cerebral y puede contribuir a reducir el riesgo de deterioro cognitivo asociado al envejecimiento y enfermedades como Alzheimer, según especialistas y evidencia científica reciente.

Expertos en salud neurológica aseguran que cuidar la memoria no es únicamente un reto personal, sino un asunto de salud pública. La memoria es una función cerebral esencial que registra experiencias, aprendizajes y emociones significativas a lo largo de la vida, y aunque con la edad pueden surgir cambios cognitivos, diversas investigaciones sugieren que el estilo de vida influye de forma importante en su mantenimiento.

Diversos estudios han encontrado que la combinación de hábitos saludables —como la actividad física, la nutrición equilibrada, el entrenamiento mental y el control de factores de riesgo cardiovascular— puede ayudar a sostener las funciones cognitivas en edades avanzadas. Un ensayo clínico aleatorizado publicado por la Asociación de Alzheimer de Estados Unidos (U.S. POINTER) demostró que un programa estructurado de cambios en la vida diaria, que incluía ejercicio, nutrición, estimulación cognitiva y monitoreo de salud, mejoró la función de memoria y pensamiento en adultos mayores en riesgo de deterioro cognitivo en comparación con grupos sin intervención intensiva, sugiriendo que estos hábitos pueden hacer que las personas “rindan cognitivamente como si fuesen entre uno y casi dos años más jóvenes” después de dos años de seguimiento.

La evidencia científica sobre estilos de vida saludables también ha sido respaldada por instituciones como el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento, que en un comunicado señaló que una combinación de factores de vida saludables —como actividad física regular, un patrón alimentario equilibrado y socialización activa— podría reducir sustancialmente el riesgo de desarrollar Alzheimer.

La actividad física regular, incluso algo tan simple como caminar diariamente, mejora el flujo sanguíneo cerebral y reduce la inflamación, condiciones asociadas con un mejor rendimiento cognitivo, mientras que las dietas equilibradas ricas en frutas, verduras y granos integrales ofrecen antioxidantes que ayudan a proteger las células cerebrales del estrés oxidativo. 

Asimismo, especialistas recomiendan que las personas dediquen tiempo a ejercicios mentales —como juegos de lógica, lectura o aprendizaje continuo— así como a mantener relaciones sociales activas para estimular distintas áreas del cerebro. Dormir lo suficiente cada noche también es un factor clave, pues el descanso profundo participa en la consolidación de recuerdos y en la “limpieza” de desechos metabólicos neuronales que se acumulan durante el día.

Pese a estas recomendaciones respaldadas por investigación, organizaciones médicas recuerdan que no existe una “cura” para Alzheimer ni una fórmula única que garantice la prevención total. Sin embargo, fomentar hábitos saludables en todas las etapas de la vida es considerado un enfoque prometedor para reducir la carga social y económica de las enfermedades cognitivas en una población global que envejece rápidamente.



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